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Comunicado público: Una oportunidad para la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición de las niñas y niños víctimas del conflicto armado: el caso 007 de la JEP

La historia de María es igual a la de muchos niños que viven en las zonas donde la guerrilla ha tenido influencia por años.Creció viendo a los guerrilleros ir y venir. Tiene tíos y primos en la subversión y, de pequeña, algunos la llevaban de paseo a los campamentos.

“Yo me acuerdo de la guerrilla como desde los tres años, cuando le arreglaron un problema que tenía mi abuelo con otros señores. Yo los miraba bien vestidos, con ese uniforme lindo, con el fusil, y me parecía bueno”… Cuando cumplió los once años decidió unirse a ellos. Buscó a un comandante de barba y ojos negros que rondaba por el pueblo y le dijo: “Me quiero ir con ustedes”. (Pilar Lozano, Crecimos en la guerra – Crónicas)

La Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia -COALICO- destaca la pertinencia de la apertura del caso 007, anunciada el día de hoy por la Sala de Reconocimiento de Verdad, de Responsabilidad y de Determinación de los Hechos y Conductas de la Jurisdicción Especial para la Paz.

Reconocer la centralidad de las niñas, niños y adolescentes víctimas en un escenario de justicia transicional y las afectaciones que han tenido por más de 50 años de conflicto armado en Colombia, supone el reto ético de darle un lugar diferente a la infancia y la adolescencia, una apuesta por la reconciliación social, en donde la sociedad colombiana comprenda la importancia de proteger integralmente a la niñez y a la adolescencia, como base de garantías de la no repetición y de la anhelada paz.

Supone el reto de preguntarnos qué hicimos -qué estamos haciendo- como país los ciudadanos y ciudadanas, la institucionalidad y los actores de la guerra, legales e ilegales, para evitar que las niñas y los niños fueran, o sigan siendo parte de la guerra.

Significa comprender el sentido profundo del interés superior de las niñas y los niños, que supone asumir las enormes responsabilidades de ser, en algunos casos observadores pasivos; en otros, instituciones ausentes o; en el escenario judicial, actores armados involucrados en graves crímenes que permitieron que en Colombia las niñas, niños y adolescentes hicieran parte del conflicto armado interno.

La justicia restaurativa debe motivar un proceso en el que las víctimas, los actores del conflicto y las comunidades, también afectadas por las diferentes violaciones, participen de forma activa, desencadenando acciones de reparación, no solo individual sino colectiva, que permita a su vez el proceso de reintegración de las víctimas y la reparación efectiva por parte de los perpetradores.

Como lo señalamos el pasado 12 de febrero cuando presentamos nuestro informe a la JEP, es ésta la ocasión de implementar una Jurisdicción para la verdad de las niñas y los niños; que responda por qué las niñas y los niños se vieron inmersos en el conflicto, identifique los patrones de victimización y adopte medidas efectivas para reparar, a través del reconocimiento de responsabilidades -individuales y organizacionales o colectivas de todos los actores del conflicto-, por las afectaciones causadas por más de 50 años de conflicto armado en Colombia.

Debemos escuchar a María, a las niñas, niños y adolescentes víctimas, garantizar sus derechos fundamentales; generar entornos protectores sobre la base del interés superior de los niños y las niñas y hacer realidad la prevalencia de sus derechos a partir del principio de la centralidad de las víctimas.

Lamentablemente, hoy subsisten las causas estructurales y coyunturales que han propiciado el involucramiento de las niñas, niños y adolescentes en el conflicto armado. Los crecientes reportes de reclutamiento y uso por parte de actores armados que se registran en el país, responden a ese abandono y falta de atención efectiva a los derechos de la niñez y la adolescencia, espiral que se detendrá únicamente cuando el Estado y la sociedad ofrezcan una opción de vida diferente para ellos y ellas.

Es tiempo de que todas y todos actuemos como país -desde el lugar en el que cada uno esté- frente a las niñas y niños. La decisión anunciada hoy por la Jurisdicción Especial para la Paz es parte fundamental de la respuesta que el país necesita.

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La Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia (COALICO):Asociación Cristiana Menonita para Justicia, Paz y Acción Noviolenta (Justapaz); Asociación Taller de Vida; Benposta Nación de Muchach@s; Corporación Vínculos; Defensa de niñas y niños internacional – DNI, Colombia; Fundación Creciendo Unidos (FCU); Servicio Jesuita a Refugiados Colombia JRS (JRS Colombia).

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