Sábado, Julio 22, 2017

Trayectoria

Diez años de lucha de la Coalición Colombia: la construcción de una presencia local, nacional e internacional*

Trayectoria CoalicoEn junio de 1999 un conjunto de organizaciones colombianas se juntó para revisar la situación de niños, niñas y jóvenes en el conflicto armado, al lado de tres organismos no gubernamentales internacionales (Terre des Hommes, Alemania; Defensa de los Niños Internacional, DNI-Colombia; y Save the Children, Suecia), con ocasión de informar a Olara Otunnu, representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la cuestión de los niños y los conflictos armados, sobre la urgencia, pertinencia y relevancia del tema. Así, se dio lugar a la creación de la Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia (Coalico), en un contexto en el que el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, creaba su Programa de atención a niñez víctima de la violencia.

Las primeras tareas, que contaron con el apoyo financiero de Terre des Hommes y Save the Children, principalmente, consistieron en un proceso interno de reflexión sobre el significado de la problemática, el acercamiento a la forma en que ésta se experimentaba en otros países en guerra, las lecciones aprendidas de esos y otros conflictos armados (como los centroamericanos de la década del 80), y las perspectivas para introducir el tema en la agenda nacional e internacional.

Ciertamente, se comenzaba de cero, con un tema que suscitaba interrogantes, pero que partía del marco legal internacional de protección de los derechos de la infancia, en los que el papel de las fundadoras: Diana Castillo (TdH, Alemania), Erika Páez (Save the Children, Gran Bretaña), María Eugenia Ramírez (DNI, Colombia), Heidy Duque (Taller de Vida) y Amanda Romero (Comité Andino de Servicios), entre otras personas, nos sirvió de impulso por la pasión y dedicación con que se nos invitó a hacer parte de esta idea. Durante el 2000 y por los dos años siguientes, la Coalición se dotó de sus reglamentos internos y con el apoyo de DNI-Colombia, como sede de la Secretaría Técnica a cargo de Vilma Gómez, estableció los vínculos con la Coalición Internacional. Las acciones en ese entonces se enfocaron en cuatro objetivos: (i) Conocer el estado de la cuestión en las regiones en donde las organizaciones de la Coalición tenían presencia, en especial aquéllas más afectadas por constantes abusos del derecho internacional humanitario y violaciones de los derechos humanos conexas; (ii) Diseñar los primeros talleres sobre prevención de reclutamiento y vinculación de niñez y adolescencia para los miembros de la Coalición; (iii) Diseñar y producir los primeros materiales informativos y de divulgación sobre el tema. En este escenario surgió el Boletín No. 1 de Pútchipu, con el título “Crucemos nuestros caminos”, en junio de 2001; y, (iv) Participar en eventos de carácter nacional (Semana por la Paz) e internacional (Cumbre Mundial por la Infancia, Nueva York) y producir una primera reflexión sobre el marco legal para tratar el tema.

De este período resulta como tarea prioritaria la campaña de divulgación e impulso de la firma y ratificación por el Estado colombiano del Protocolo Facultativo a la Convención de los Derechos del Niño sobre niñez y conflicto armado, en un contexto en el que el país debatía cómo disminuir la edad de responsabilidad penal juvenil (Congreso de la República, 30 de mayo de 2001), en medio de la expedición de normas de seguridad nacional y orden público (“Zonas Especiales de Rehabilitación y Consolidación”) del recién instaurado gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Entre 2002 y 2004, la Coalición avanzó en sus objetivos, puesto que desplegó una acción de formación con periodistas de los principales medios de comunicación, que contó con la presencia de la Coalición Internacional y delegados latinoamericanos, y realizó una labor de incidencia política para introducir los estándares internacionales sobre niñez y conflicto armado dentro del Código de Infancia y Adolescencia, que se discutía en el Congreso de la República. En esta época, el país vivía el reclutamiento forzado de niños y niñas por grupos paramilitares en un albergue del ICBF en Villavicencio y las matanzas, heridas y hostigamientos armados contra niñas, niños y jóvenes de la Comuna 13 de Medellín, así como casos de ataques deliberados de unidades militares contra la población civil, en los que murieron numerosos niños y niñas, como en Cajamarca, en el departamento del Tolima.
Estas acciones se desenvolvieron en el marco del lanzamiento por la Coalición Internacional de la “Jornada de la Mano Roja”, con ocasión de alcanzarse la ratificación mínima requerida para la entrada en vigencia del Protocolo Opcional o Facultativo a la Convención de los Derechos del Niño, hecho al que se unió Colombia con un primer informe sobre el marco jurídico en el que discurría el problema de la infancia y la adolescencia afectada por los impactos del conflicto armado, y una carta abierta al Presidente de la República (Pútchipu Nro. 6).

En ese momento, el espacio de Taller de Vida y la Secretaría Técnica de Amalia Eraso, sirvieron para tejer los sueños alrededor del posicionamiento del tema en la agenda nacional, en especial, a través de los talleres con jóvenes en los departamentos de Cauca y Putumayo, así como el primer taller nacional con jóvenes de ambos sexos para su capacitación e incidencia sobre la cuestión de la utilización de niños, niñas y jóvenes por todas las partes en el conflicto armado colombiano.

Entre 2003 y 2007, la Secretaría Técnica se trasladó a la entonces Fundación Dos Mundos, continuó con el aporte de Amalia Eraso y, posteriormente, con el de Ana María Jiménez. En ese entonces, se desplegó un trabajo alrededor del tema de los Acuerdos Humanitarios para la Infancia, en cuyos textos la Coalición Colombia hizo acercamientos con diversos interlocutores de la diplomacia internacional, como miembro del Capítulo Capítulo Niñez del Consejo Nacional de Paz, y se logró la inclusión del tema por primera vez en el Informe anual de la Oficina en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Así mismo, se redactó el capítulo correspondiente a Colombia en el Informe Global sobre Niños Soldados en el curso de esos años. Por otra parte, la necesidad de dar visibilidad a los impactos del conflicto en las niñas y las mujeres, hizo que la Coalición Colombia hiciera una reflexión interna sobre el tema (que fue posteriormente objeto de un artículo del Boletín), incluyera niñas y jóvenes mujeres en los eventos de capacitación y divulgara de la publicación “Voces de jóvenes excombatientes”, de la Oficina de los Cuáqueros ante las Naciones Unidas, en donde varias investigadoras de organizaciones de la Coalico recogieron testimonios de niñas y adolescentes desmovilizadas de las guerrillas de las FARC.
De ese modo, junto con entrevistas a niños, niñas y jóvenes excombatientes, que contaron además con la participación de la propuesta de resistencia pacífica de jóvenes de la Guardia Indígena del Norte del Cauca, la Coalición contribuyó al debate con la divulgación del estudio de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, realizado por Rachel Brett (Oficina de los Cuáqueros ante la ONU-Ginebra) e Irma Specht, “Jóvenes soldados y combatientes: ¿Por qué van a luchar?”.

El 25 de mayo de 2005, los esfuerzos colectivos felizmente dieron fruto, con la ratificación por el Estado colombiano del Protocolo Opcional a la Convención de Derechos del Niño relativo a la participación de niños y niñas en los conflictos armados. En noviembre de 2006, se promulgó la Ley 2098, “Código de Infancia y Adolescencia”, en que se logró también incidir en el articulado relativo a la protección de la niñez y la adolescencia en el conflicto armado. El avance jurídico ocurría, sin embargo, al lado de la promulgación de la Ley 975 o de “Justicia y Paz”, que favoreció la desmovilización paramilitar, sin que en dicha ley se abordara adecuadamente la situación de devolución efectiva de niños, niñas y jóvenes vinculados con las Autodefensas Unidas de Colombia y otros grupos paramilitares reconocidos.

La identificación de las escuelas como espacios protectores de la infancia y la adolescencia, pero en muchos casos simultáneamente como objeto de ataques e inclusive de factores que favorecen la vinculación de niños, niñas y jóvenes a los grupos y fuerzas armadas, llevó a la Coalición a emprender una investigación sobre el impacto del conflicto en las escuelas rurales, comenzando por un informe en el departamento de Arauca, realizado conjuntamente con la ONg de derechos humanos Humanidad Vigente y, posteriormente, mediante misiones a cinco regiones del país, con el apoyo de War Child, Holanda y del informe “Colombia: la guerra en los niños y las niñas”, apoyado por Watchlist.

Esta fue la época durante la cual se emprendió una labor de cabildeo e incidencia internacional ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, en especial para dar continuidad a la comunicación con la Oficina del Representante Especial del Secretario general de la ONU para la cuestión de los niños y los conflictos armados, así como participar con un informe alterno ante el Comité de derechos del Niño, durante la revisión del informe periódico de Colombia, elaborado conjuntamente con el Colectivo de Abogados josé Alvear Restrepo y la Comisión Colombiana de juristas. Al mismo tiempo, tras la promulgación en el Consejo de Seguridad de la ONU de la Resolución 1612, la Coalición Colombia inició un trabajo intenso de documentación de casos y de apoyo al impulso del Equipo Especial de país, previsto en dicho mecanismo, mediante la interlocución con diversas agencias y órganos de la ONU presentes en Colombia.

Tras un proceso de recomposición interna, ocurrido en los últimos tres años, la Coalición Colombia se ha fortalecido con el ingreso de nuevos miembros nacionales e internacionales, que, con la Secretaría Técnica de María Clara Melguizo y posteriormente, de nuevo, con Ana María Jiménez, alcanzan un nivel de madurez en las tareas que se despliegan con la hospitalidad de Justapaz, desde 2007. Los temas continúan siendo los mismos, en medio de la profundización y degradación del conflicto, que conduce a que la Coalición Colombia haga esfuerzos más fuertes para poner en la agenda pública los parámetros de “los  principios de  parís” como guías para el desarme, la desmovilización y la reinserción de niños, niñas y jóvenes en el país.

Esta labor se ejecuta simultáneamente con una acción de incidencia ante la Comisión Interamericana de derechos Humanos, las agencias del Sistema de Naciones Unidas en Colombia, las capacitaciones en el nivel local en más de ocho regiones colombianas, y las posibilidades de consolidar el papel de las organizaciones de la sociedad civil desde las voces de los niños, niñas y jóvenes en el Equipo Especial de país de la Resolución 1612. La Coalición Colombia ha trabajado de modo sostenido para apoyar las definiciones de los delitos contra la infancia y la adolescencia que deben hacer parte del monitoreo por parte de dicho Equipo Especial, entre los que se hallan los delitos sexuales contra niñas y jóvenes, la tortura, la desaparición forzada y el desplazamiento forzado.
 
En este último tema, la Coalición Colombia colabora decididamente con aportes en la Mesa Nacional de Seguimiento del Auto 251 de 2008 sobre la definición de políticas públicas para responder a las 15 órdenes de la Corte Constitucional en su Auto 051 de octubre de 2008, que busca implementar la Sentencia T-025 de 2004, con particular foco en la situación de la infancia y adolescencia desplazada y afectada por la violencia sociopolítica.

En el contexto actual, en el que se han negado las salidas negociadas al conflicto, se registran numerosos casos de ejecuciones extrajudiciales cometidas por miembros de la fuerza pública en contra de jóvenes y adolescentes en diversas regiones del país, se criminaliza aún más a la juventud, a los movimientos sociales, a las organizaciones de derechos humanos, y se hace apología a las soluciones violentas, la Coalición Colombia considera que el camino que falta por recorrer es aún largo, puesto que aún el Estado no logra incorporar la normatividad internacional en sus instituciones y métodos de protección de la infancia y la juventud, de prevención de la utilización y vinculación de miles de niños, niñas y jóvenes en “bandas”, pandillas, grupos y fuerzas armadas legales e ilegales en donde siguen desempeñándose como combatientes, informantes, en labores de cocina, servicios sexuales, enfermería, y otras más que los exponen día y noche a la pérdida de la vida y del desarrollo de sus capacidades productivas y saludables, para la construcción de un país en paz.
La Coalición Colombia, en sus 10 años, se congratula por los enormes esfuerzos de muchos hombres y mujeres en esta apuesta por la infancia y la juventud, y reconoce que aún falta mucho por hacer

*Artículo publicado en Boletín Pútchipu 21



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Información de Contacto

  • La sede de la Coalición COALICO está ubicada en Bogotá - Colombia
  • E-mail: info@coalico.org
  • Teléfono: (57)310 200 1719
  • http://www.coalico.org

Información General

La Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia fue creada en octubre de 1999. Es un espacio de confluencia y articulación de organizaciones de la sociedad civil, que a través de monitoreo, incidencia política, defensa y promoción de los derechos de los niños, niñas y jóvenes, busca transformar positivamente las situaciones generadas por el conflicto armado colombiano, particularmente aquellas relacionadas con el uso, reclutamiento y vinculación de la niñez a los grupos armados.

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